Con un traje de su abuela y el corazón lleno de recuerdos, la almeriense Noelia Cortés subió el pasado viernes 26 de octubre al escenario del Centro Cultural Pablo Ruiz Picasso de Torremolinos para recoger uno de los Premios Gitanos Andaluces que entrega la Federación Andaluza Hermandad Gitana. A sus casi 30 años, fue reconocida en la categoría de Divulgación e Información de la Cultura, dentro de la decimoquinta edición de estos galardones que celebran el talento, la solidaridad y la identidad de nuestro pueblo.
«El reconocimiento es muy emocionante, ya que mi abuelo Julio, gitano del desierto de Tabernas, mi mayor inspiración, ha fallecido este año», contaba emocionada Noelia en declaraciones a La Voxz
Con voz temblorosa pero firme, recordaba las mañanas en que acompañaba a su abuelo a vender canastos en el mercao, las charlas, los consejos y las risas compartidas. “Ver su apellido en una gala de premios dedicada a los gitanos de Andalucía me hace recordar con ternura esos días. Este premio se lo dedico al Pueblo Gitano de Almería”, aseguró la joven escritora.
Una voz joven que suena fuerte
La historia de Noelia Cortés, como recoge La Voz de Almería, es la de una mujer gitana que ha hecho de la palabra su herramienta de lucha. A los 22 años, ya era un referente en redes sociales por su defensa de la igualdad entre clases, entre hombres y mujeres, y entre pueblos. A los 25, llevó su mensaje hasta el Parlamento Europeo, donde habló de feminismo romaní junto a mujeres gitanas de todo el continente. Antes de eso, ya había publicado dos libros: el poemario Del Mar y la Muerte (2021) y el ensayo Las higueras de las gitanas (2022), obras en las que entrelaza memoria, historia y reivindicación gitana.
«La responsabilidad es la de siempre: no envenenar las aguas de nuestra memoria, no participar en nada que nos haga el camino más difícil… y dejar, por donde vaya pasando, unos cuantos retales de nuestra manera de mirar y sentir», explicó Noelia al recoger su premio
Orgullo de La Chanca y del arte gitano
Durante la gala, Noelia también tuvo palabras para los artistas de La Chanca, el histórico barrio almeriense lleno de arte y raíces. Propuso que sean ellos quienes reciban el próximo año el Premio a la Convivencia y la Concordia, que en esta edición fue otorgado al pueblo de Jerez de la Frontera. “Ellos representan el alma viva del arte gitano en Almería”, dijo la escritora, arrancando un fuerte aplauso del público.
Otros premiados de la noche
La gala de los Premios Gitanos Andaluces también reconoció la trayectoria y el talento de otros referentes: fue homenajeado Josefa Maya Maya con el galardón de «Gitana andaluza», una mujer reconocida por su papel destacado como mujer gitana andaluza que encarna la voz de nuestra cultura y tradición. Luego también fue reconocido Juan Gómez «El Gordito» con el premio a «Gitano andaluz», un referente masculino dentro de la comunidad gitana andaluza, Francisco Aguilera con el premio «a toda una trayectoria», galardonado por su prolongada dedicación y servicio al pueblo gitano andaluz, simboliza el valor del trabajo continuo y la persistencia en favor de nuestra comunidad. En otras categorías, se reconoció el premio a la «Convivencia y concordia» al Pueblo de Jerez de la Frontera, por su papel activo en promover el entendimiento, la convivencia y el respeto hacia el pueblo gitano.
También se reconoció la labor de la Peña Flamenca Alcazaba de Loja por su labor de difusión del arte flamenco y la cultura gitana. Por último se concedió el premio de «divulgación e información de la cultura» a Sandra Carmona por su labor en difundir la cultura gitana, a Amparo Heredia «La Repompilla» por su expresión creativa y su voz como mujer gitana en el escenario cultural con el premio «al arte y la cultura gitana» y a Iván Periáñez Bolaño, con el premio de «Investigación y excelencia académica», por su contribución académica al estudio de la cultura gitana.
Una generación con raíces firmes
Con apenas 30 años, Noelia Cortés representa una nueva generación gitana que pisa fuerte, con la cabeza alta y las raíces bien hundidas en la tierra. Su camino demuestra que el arte, la palabra y la memoria pueden ser también una forma de resistencia y de amor.
