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Bandera

Origen histórico

Trazar la historia del pueblo gitano ha sido un reto constante para la investigación clásica, debido principalmente a la falta de pruebas documentales tradicionales sobre las que fundamentar sus teorías. La ausencia de un corpus de crónicas escritas por la propia comunidad durante las primeras etapas de su migración forzó a los historiadores occidentales de los siglos XVIII y XIX a depender de crónicas estatales punitivas, leyes de extranjería o relatos de viajeros coloniales.

Esta asimetría documental provocó que múltiples trabajos del pasado carecieran de un análisis profundo y que muchas conclusiones teóricas se redujeran a simples suposiciones. Investigadores contemporáneos, como el historiador Donald Kenrick o el lingüista Yaron Matras, han denunciado históricamente este vacío metodológico, señalando cómo la academia rellenó la falta de textos con mitos exóticos.

A pesar de estas limitaciones iniciales, la investigación contemporánea ha logrado superar los antiguos vacíos informativos. Hoy en día, el cruce de datos históricos con estudios lingüísticos y de ADN permite reconstruir los orígenes, las raíces y las rutas de la diáspora de nuestra comunidad con una precisión científica que antes parecía imposible, consolidando un sólido consenso sobre los hitos fundamentales de la historia rromà.

Las raíces indias y las grandes olas migratorias –  La historiografía moderna sitúa de manera unánime la raíz histórica del pueblo gitano (rromanò thèm) en el noroeste del subcontinente indio, abarcando las regiones geográficas de Punjab, Sindh y el desierto de Rayastán. Esta procedencia asiática cuenta con el respaldo unánime de la investigación científica contemporánea, redefiniendo a una comunidad que, partiendo de este origen geográfico común, posee hoy una indiscutible proyección europea y transnacional sin un territorio estatal fijo.

El análisis de la diáspora romaní distingue dos grandes periodos de dispersión hacia Occidente, impulsados por quiebres geopolíticos en el subcontinente indio. La tesis clásica del lingüista e historiador romaní Vania de Gila Kochanowski sitúa la primera gran oleada en el siglo IX, asociándola con las incursiones islámicas tempranas en las regiones del noroeste indostánico, un factor de desestabilización militar que obligó a los primeros núcleos de población a desplazarse hacia el oeste.

El análisis de la movilidad romaní sitúa el punto de inflexión definitivo en el siglo XIII. Si la primera fase (siglo IX) fragmentó el asentamiento en el subcontinente indio, este segundo periodo macro-migratorio integró de forma irreversible a la comunidad rromà en el entorno geopolítico de Occidente.

La unión en Persia y el tránsito hacia Occidente – Las investigaciones del historiador y lingüista Donald Kenrick transformaron la concepción tradicional sobre la diáspora inicial de la comunidad. Kenrick descartó la teoría de un éxodo uniforme o de un único grupo compacto que partió de la India; por el contrario, sostuvo que la población originaria procedía de diversas tribus de la región del Indo —como los Jat y los Sindhi— que compartían raíces lingüísticas y culturales comunes.

De acuerdo con esta tesis, estos grupos humanos confluyeron y se establecieron en Persia, donde se produjo un proceso de mestizaje, cohesión social y unificación lingüística que dio origen a la identidad común denominada Dom o Rom. Esta población heterogénea desempeñaba una amplia variedad de oficios esenciales para la época, abarcando desde la metalurgia y la artesanía hasta la agricultura, las artes y la milicia.

Los sucesivos factores de empuje en la región —como las hambrunas, las invasiones de los ejércitos hunos, árabes y mongoles, y la inestabilidad política— impulsaron a gran parte de este pueblo a reanudar su marcha hacia el oeste. Buscando de manera constante mejores condiciones de vida y espacios de libertad, los diferentes grupos de viajeros cruzaron el Bósforo, iniciando así su progresivo asentamiento en el continente europeo.

La llegada a Europa – Las regiones de Armenia y Grecia continental funcionaron históricamente como los principales puntos de acceso en el tránsito desde Oriente hacia el continente europeo. Los registros documentales confirman que a mediados del siglo XIV ya existían asentamientos gitanos estables en la Grecia continental y en la práctica totalidad de las islas del Mediterráneo. De hecho, múltiples investigaciones sitúan en la isla de Corfú, a comienzos del siglo XIV, el primer territorio europeo habitado de forma documentada por la comunidad rromà.

A partir de este núcleo inicial, las diferentes familias continuaron su avance por el resto de la geografía europea. La progresiva adaptación a las distintas realidades locales, el aislamiento geográfico de los grupos y el desarrollo de variantes dialectales propias del rromanes dieron lugar a las grandes ramas identitarias que componen el pueblo gitano actual:

  • Kalé: Asentados principalmente en la Península Ibérica y el norte de África.
  • Sinti y Manouche: Con una fuerte presencia en la Europa Central y en el ámbito francófono.
  • Kalderash y Lovari: Distribuidos históricamente por la Europa Oriental y Central, reconocidos por su tradición artesanal y metalúrgica.

Situación actual en Europa

La realidad de la población rrom en Europa comparte múltiples dinámicas comunes, aunque el contexto sociopolítico de cada Estado miembro determina diferencias significativas en su situación actual.

En los siguientes apartados se analizan tanto las problemáticas estructurales compartidas por el colectivo a nivel europeo, como las particularidades locales y las condiciones de vida que marcan el día a día de las comunidades en sus respectivos países.

Vulneraciones de los derechos humanos –  Una parte significativa de la población rromà en Europa continúa enfrentándose a situaciones de exclusión, segregación y restricciones en sus derechos fundamentales. A pesar de los marcos de protección actuales, miles de personas gitanas siguen sufriendo apatridia estructural y falta de reconocimiento jurídico en varios países

Asimismo, los conflictos bélicos más recientes en suelo europeo han vuelto a situar a las familias gitanas en una posición de extrema vulnerabilidad. El Consejo de Europa ha alertado de un repunte del discurso de odio y de que, incluso en la gestión de emergencias y ayuda humanitaria, las comunidades gitanas siguen sufriendo desigualdades y sesgos sistémicos en comparación con el resto de la población

Obstáculos al derecho de asilo y devoluciones forzosas – La persistencia de entornos de hostilidad, violencia y discursos de odio en diversas regiones de Europa sigue obligando a numerosas familias rromà a abandonar sus hogares en busca de protección internacional y refugio dentro del espacio comunitario. Sin embargo, las personas gitanas solicitantes de asilo se enfrentan a severas barreras burocráticas y sesgos discriminatorios en los controles fronterizos y en los sistemas de acogida, donde con frecuencia se cuestiona la legitimidad de sus solicitudes por motivos estrictamente étnicos.

Asimismo, resultan inadmisibles los acuerdos bilaterales de repatriación y los procedimientos de expulsión exprés aplicados por diferentes Estados miembros. Estas medidas priorizan los criterios de control migratorio sobre las garantías humanitarias fundamentales, despojando de protección a familias vulnerables y vulnerando de forma flagrante el principio de no devolución. Desde el tejido asociativo se exige una revisión urgente de estas políticas para asegurar que el derecho de asilo se aplique con total equidad y sin discriminación racial.

El racismo contra los rromà

Poco tiempo después de la llegada de las primeras comunidades gitanas al continente europeo, comenzaron a manifestarse dinámicas de rechazo y exclusión hacia una población con una identidad cultural, una lengua y unas costumbres diferenciadas. La falta de comprensión de las sociedades receptoras ante la realidad de los nuevos pobladores se tradujo rápidamente en recelo, prejuicios y estigmatización.

Esta hostilidad social fue adoptada e institucionalizada por las autoridades de la época. En lugar de promover la convivencia, los diferentes gobiernos europeos comenzaron a articular leyes y políticas represivas de carácter asimilacionista y persecutorio, sentando las bases del antigitanismo estructural que el colectivo ha tenido que enfrentar a lo largo de los siglos.

Persecuciones y esclavitud: la realidad del este europeo – A lo largo de la historia, las comunidades gitanas han sido objeto de severas dinámicas de sometimiento y violencia de Estado. Un ejemplo paradigmático de ello se produjo en Europa Central y Oriental, concretamente en los principados de Valaquia y Moldavia (actual Rumanía), donde desde el siglo XIV la población rromà estuvo sometida a un régimen de esclavitud legal perpetuado por la Corona, la Iglesia ortodoxa y los terratenientes locales. Esta servidumbre forzosa se prolongó durante casi quinientos años, hasta su abolición definitiva a mediados del siglo XIX.

Las crónicas de la época reflejan el trato inhumano que recibía el colectivo. Investigadores y autores de referencia como Joaquín Albaicín documentan la existencia de categorías serviles extremas, como los denominados skopici, personas gitanas sometidas a brutales mutilaciones físicas con el único fin de ser empleadas como cochers al servicio de la aristocracia local.

Mientras el este del continente consolidaba este sistema de opresión, las monarquías de la Europa Occidental optaron por una estrategia de asimilación forzosa y persecución penal. En España, la Corona construyó de manera sistemática un corpus legislativo marcadamente antigitano, diseñado para asfixiar las costumbres, la lengua y los modos de vida tradicionales de nuestra comunidad

El racismo se extiende La expansión colonial de las potencias europeas consolidó las estructuras de discriminación racial a nivel global. Durante este periodo, la construcción de teorías pseudo-científicas sirvió para categorizar a las poblaciones humanas, promulgando una falsa jerarquía de superioridad e inferioridad entre los pueblos.

Estas suposiciones, lejos de ser neutrales, operaron como una herramienta ideológica de legitimación para justificar la subordinación, el control social y la explotación económica de las comunidades consideradas no occidentales. En este entramado de exclusión estructural, la población rromà quedó relegada en los márgenes de los estados de derecho en construcción, sufriendo los efectos de unas narrativas racistas que, bajo un amparo institucional y académico, justificaron siglos de discriminación y asimilación forzosa.

El Samuradipen:  el Holocausto gitano bajo el régimen nazi – El siglo XX albergó la persecución más devastadora contra el pueblo romaní en suelo europeo: el Samudaripen o Porraimos. Con la ascensión del régimen nazi en la Europa Central, las estructuras del Estado se articularon para la destrucción sistemática de la población gitana a escala continental. Ya en 1934, las autoridades alemanas implementaron políticas de eugenesia que forzaron la esterilización y castración de miles de personas en campos de concentración como Dachau y Sachsenhausen.

La crueldad del sistema concentracionario se cebó especialmente con la infancia. En enero de 1940, el campo de Buchenwald fue escenario de la primera matanza en masa documentada del Holocausto romaní, donde 250 niños gitanos fueron sometidos a brutales experimentos médicos pseudo-científicos. El exterminio alcanzó su punto más crítico la noche del 2 al 3 de agosto de 1944 en Auschwitz-Birkenau, fecha en la que cerca de 4.300 personas gitanas —en su mayoría mujeres, ancianos y niños del Zigeunerlager— fueron ejecutadas en las cámaras de gas, un trágico episodio que hoy la memoria histórica dignifica cada 2 de agosto como el Día de Conmemoración del Holocausto Gitano.

Las dimensiones de este genocidio transformaron para siempre la demografía del colectivo. Investigadores de referencia como Ian Hancock estiman que al término de la Segunda Guerra Mundial se había aniquilado entre el 70% y el 80% de la población gitana europea, superando el medio millón de víctimas mortales. A pesar de la magnitud de la tragedia, la posguerra inauguró un largo periodo de silencio institucional y olvido histórico que invisibilizó el sufrimiento del pueblo rromà en los tribunales internacionales de justicia.

El auge del discurso xenófobo y el antigitanismo político  – Las sucesivas crisis socioeconómicas y las transformaciones en el mercado laboral han incrementado los índices de precariedad en las sociedades occidentales. En este contexto de incertidumbre, se ha consolidado un clima social propicio para la proliferación de narrativas populistas y formaciones políticas de extrema derecha que basan su discurso en la intolerancia, la xenofobia y el rechazo a la diversidad.

Esta tendencia, visible en diferentes Estados miembros de la Unión Europea, instrumentaliza el descontento social señalando a las minorías étnicas y a la población migrante como responsables de los problemas estructurales del empleo y los servicios públicos. Para la comunidad rromà, este escenario es especialmente crítico, ya que el antigitanismo es utilizado con frecuencia en debates públicos, intervenciones parlamentarias y redes sociales como una herramienta de polarización política. La normalización de estos discursos de odio en las instituciones europeas debilita los marcos de convivencia y representa una amenaza directa para la seguridad y los derechos fundamentales del pueblo gitano.

La herencia de la transición sociopolítica en Europa Oriental – Las transformaciones políticas posteriores a la desaparición del bloque soviético y la caída del Muro de Berlín alteraron profundamente el mapa social de Europa del Este. Con la apertura de las fronteras de la antigua órbita comunista, la comunidad internacional tomó conciencia de las condiciones de extrema exclusión y vulnerabilidad estructural en las que vivían las minorías étnicas bajo los regímenes totalitarios.

Sin embargo, los procesos de transición hacia los sistemas democráticos y la posterior integración en la Unión Europea no resolvieron estas desigualdades históricas. En muchos de estos Estados, los ciudadanos rromà fueron utilizados de manera sistemática como chivos expiatorios de las sucesivas crisis económicas y la inestabilidad social, enfrentándose al rechazo institucionalizado y a una segregación que todavía hoy se mantiene en ámbitos críticos como la vivienda y la educación. La persistencia de este antigitanismo de base política en la región continúa siendo uno de los mayores desafíos para la cohesión y los derechos humanos en el suelo europeo.

El impacto de los conflictos bélicos y el silencio mediático – Las guerras que provocaron la disolución de la antigua Yugoslavia desencadenaron el mayor desplazamiento forzado de población en Europa desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Las dinámicas de limpieza étnica y los ataques sistemáticos contra la población civil forzaron un éxodo masivo, obligando a cerca de medio millón de personas gitanas a buscar refugio en diferentes puntos del continente para salvaguardar sus vidas.

Mientras las crónicas periodísticas de la época visibilizaban de manera constante el sufrimiento y las injusticias padecidas por las principales nacionalidades en conflicto, la comunidad rromà quedó completamente al margen de la atención mediática internacional. A pesar de sufrir con la misma intensidad los estragos y la violencia de la guerra, las familias gitanas afrontaron esta crisis en una situación de absoluto desamparo, al carecer de estructuras políticas o militares que asumieran su defensa o representaran sus demandas en las mesas de negociación internacionales.

Nuevas manifestaciones del racismo y radicalización digital – Las dinámicas de los grupos extremistas violentos han experimentado una profunda transformación, alejándose de los antiguos modelos de bandas urbanas para integrarse en redes globales de odio mucho más complejas. Estas subculturas radicales han encontrado un vector de amplificación masivo en los entornos digitales, las redes sociales y los foros de internet, canales que utilizan de manera sistemática para captar jóvenes y coordinar acciones propagandísticas.

Este extremismo mantiene un fuerte arraigo en las facciones más radicales del asociacionismo deportivo, especialmente dentro de los grupos ultras vinculados a determinados clubes de fútbol. La investigación policial y judicial ha demostrado la existencia de conexiones e intercambios estables a nivel europeo entre estas organizaciones, que actúan con el respaldo logístico e ideológico de formaciones de extrema derecha. Para el pueblo rromà, la actividad de estas células representa una amenaza constante de violencia física y de hostigamiento digital, alimentada por un discurso de intolerancia fuertemente arraigado en estas estructuras de radicalización.

La consolidación de la sociedad digital y la evolución de los ecosistemas de comunicación globales han transformado de manera radical la interacción entre las comunidades y el acceso a la información. Sin embargo, la descentralización de los canales digitales ha propiciado un escenario idóneo para la propagación del odio. El ciberantigitanismo ha encontrado en los foros de internet, los servicios de mensajería instantánea y las principales redes sociales un entorno de rápida difusión, donde grupos extremistas introducen de manera sistemática narrativas racistas, desinformación y sesgos discriminatorios.

La inmediatez de estas plataformas y la opacidad de los algoritmos de recomendación —que con frecuencia amplifican los contenidos polarizantes para retener la atención del usuario— facilitan que los discursos de odio se normalicen y escalen con enorme rapidez. Esta realidad obliga a las organizaciones de defensa social a exigir marcos regulatorios eficaces que comprometan a las grandes tecnológicas en la moderación y persecución de los delitos de odio digitales, protegiendo los derechos y la dignidad del pueblo rromà frente a un hostigamiento virtual que traspasa las pantallas y tiene consecuencias reales en la convivencia diaria.

Libre circulación, ciudadanía y el fin de los perfiles raciales – La aplicación de los acuerdos de libre circulación en el espacio comunitario ha llevado a determinados Estados miembros a endurecer sus políticas de control migratorio. Sin embargo, estas medidas punitivas y restrictivas suelen aplicarse de forma sesgada sobre la población gitana, obviando que, en su inmensa mayoría, no se trata de personas migrantes en situación irregular, sino de ciudadanos de la Unión Europea con pleno derecho a la movilidad residencial. Desde los marcos de derechos humanos se defiende que los procesos de inclusión social y cohesión en ningún caso deben condicionarse a la asimilación forzosa o a la renuncia de la propia identidad cultural de las minorías.

Esta sospecha institucional se traslada con frecuencia a la vía pública a través de las actuaciones de las fuerzas y cuerpos de seguridad. En la práctica policial diaria, la apariencia física y la pertenencia étnica continúan operando como factores de estigmatización automática, lo que deriva en la realización de controles de identidad basados en perfiles raciales. Esta criminalización preventiva, donde la condición de persona gitana se utiliza como un elemento de sospecha en las investigaciones, vulnera los principios fundamentales de igualdad ante la ley, por lo que el tejido asociativo exige la prohibición expresa y la fiscalización efectiva de estas prácticas discriminatorias en todos los estamentos policiales.

Armonización jurídica y el combate contra la impunidad penal – Históricamente, la disparidad de criterios jurídicos y penales entre los diferentes Estados miembros de la Unión Europea ha constituido un obstáculo significativo en la persecución del racismo y la xenofobia. La falta de una tipificación homogénea de los delitos de odio se traducía con frecuencia en sanciones laxas o desproporcionadas frente a las agresiones cometidas contra las minorías, consolidando una preocupante sensación de impunidad social y desprotección para las víctimas gitanas.

Aunque el desarrollo del marco normativo comunitario ha impulsado una mayor armonización penal a través de directivas obligatorias de igualdad de trato, el desafío actual reside en la aplicación efectiva y transversal de estas leyes. La persistencia de sesgos institucionales en los sistemas judiciales y las dificultades en el acceso a la tutela judicial efectiva siguen impidiendo que el antigitanismo sea sancionado con el rigor que exigen los derechos humanos. Por ello, las organizaciones de la sociedad civil insisten en la necesidad de fortalecer la especialización de las fiscalías y de implementar mecanismos de reparación integral que garanticen que ningún acto de violencia o discriminación étnica quede sin consecuencias legales democráticas.

Distribución geográfica

La determinación del número exacto de personas gitanas que residen en el espacio europeo plantea complejos retos metodológicos. Los censos oficiales de los diferentes Estados miembros ofrecen un margen de fiabilidad limitado, debido principalmente a los diferentes marcos regulatorios que, en muchos casos, restringen legítimamente la recogida de datos estadísticos basados en la pertenencia étnica.

Por este motivo, los datos de población disponibles suelen basarse en estimaciones de organismos internacionales y entidades de la sociedad civil. En consecuencia, cualquier cifra demográfica debe ser analizada con cautela, asumiendo que los vacíos de información institucionales invisibilizan a menudo la dimensión real de la comunidad rromà y dificultan el diseño de políticas públicas ajustadas a las necesidades reales de cada territorio.

Barras

La comunidad gitana ronda los doce millones de personas – La población rromà constituye una comunidad transnacional cuya presencia global se estima actualmente en torno a los doce millones de personas. El continente europeo concentra la inmensa mayoría de este capital humano, con una población aproximada de diez millones de ciudadanos gitanos, lo que consolida al colectivo como la minoría étnica desfavorecida más numerosa de la Unión Europea.

Geográficamente, la mayor densidad demográfica se localiza en los países de Europa Central y Oriental. Con la incorporación de estos Estados al espacio comunitario, las dinámicas de cohesión y los planes estratégicos de inclusión han adquirido una dimensión europea obligatoria, exigiendo un compromiso presupuestario y político compartido para abordar de manera coordinada las necesidades de una población que, en su práctica totalidad, goza ya del estatus de ciudadanía de la Unión Europea.

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Rumanía es el país con más ciudadanos gitanos – Rumanía cuenta con la mayor población gitana de Europa – En los gráficos se puede analizar la distribución de la población rromà en el espacio comunitario, así como el porcentaje que representa el colectivo sobre el total de la población de cada Estado. Dentro del contexto europeo destaca especialmente Rumanía, país que concentra la mayor comunidad gitana del continente con una estimación que ronda los dos millones de personas, lo que supone un impacto demográfico y social clave para el desarrollo de las políticas de inclusión de la Unión Europea.

Algunas aspiraciones gitanas

El pueblo gitano trabaja para transformar las condiciones estructurales que limitan su desarrollo social y económico, impulsando al mismo tiempo los valores culturales y de cohesión que lo definen como una comunidad unida en su diversidad.

La hoja de ruta de estas demandas tiene una raíz histórica fundamental en las conclusiones del I Congreso Europeo de la Juventud Gitana, celebrado en noviembre de 1997 en Barcelona. Aquellas resoluciones pioneras supusieron un punto de inflexión que sigue inspirando las prioridades actuales del colectivo. Hoy en día, estas aspiraciones se traducen en la exigencia de una ciudadanía plena, una participación activa en la gobernanza pública y la consolidación de los derechos reconocidos en los marcos estratégicos de la Unión Europea.

Garantías legales y marcos de protección jurídica –  El reconocimiento y el blindaje de los derechos del pueblo rrom constituyen un pilar indispensable para garantizar su plena ciudadanía. El movimiento asociativo defiende la necesidad de consolidar un estatuto jurídico común a nivel europeo que reconozca formalmente la identidad cultural y transnacional de la comunidad, sirviendo como base para un marco normativo unificado.

Esta estructura legal es clave para obligar a los poderes públicos a desarrollar políticas de intervención firmes, transversales y dotadas de recursos suficientes. Asimismo, el marco normativo actual debe centrarse de manera prioritaria en la persecución efectiva del antigitanismo. Se exige la aplicación rigurosa de las directivas comunitarias contra el racismo y de las leyes estatales de igualdad de trato para tipificar, sancionar y erradicar los delitos de odio, el hostigamiento y los discursos racistas, asegurando que ninguna vulneración de derechos hacia la población gitana quede en la impunidad.

Es indispensable un marco legal unificado que obligue a los poderes públicos a desarrollar políticas de intervención firmes, transversales y dotadas de recursos suficientes. Exigimos la aplicación rigurosa de las directivas comunitarias y de las leyes de igualdad de trato para tipificar, sancionar y erradicar los delitos de odio, el ciberodio y el hostigamiento racista, asegurando que ninguna vulneración hacia el pueblo gitano quede en la impunidad.

  • Oficinas de amparo legal y defensa de derechos – Resulta urgente que las instituciones europeas revisen de manera profunda las políticas de asilo y migración vigentes, eliminando las barreras y sesgos étnicos que dificultan el acceso a la protección internacional. En este sentido, el movimiento asociativo defiende la creación y el fortalecimiento de redes internacionales y oficinas de amparo legal especializadas en la información, orientación y asesoramiento técnico sobre los derechos de la población rromà.

Estas estructuras independientes, que deben operar en estrecha coordinación con las organizaciones de la sociedad civil, son herramientas indispensables para canalizar las denuncias, ofrecer asistencia jurídica directa a las víctimas de discriminación y fiscalizar el cumplimiento de las normativas de igualdad de trato en todo el espacio comunitario.

El papel de la juventud en la preservación de la identidad – La juventud rromà europea lidera hoy la construcción de nuevas estrategias que garanticen el bienestar social, el éxito académico y laboral, y la participación activa del colectivo en una sociedad plural. Este avance se fundamenta en un principio claro: el progreso de la comunidad no debe suponer, bajo ningún concepto, la renuncia a la propia identidad cultural.

Las nuevas generaciones de activistas gitanos reivindican el orgullo de sus raíces y asumen la responsabilidad de preservar, dignificar y transmitir el patrimonio cultural y las tradiciones del pueblo romaní. A través del asociacionismo, los jóvenes gitanos demuestran que la identidad cultural no es un obstáculo para la inclusión, sino un capital social indispensable para enriquecer los valores democráticos de la ciudadanía europea actual.

Protección del rromanò y presencia en el sistema educativo – La lengua romaní (rromanò) debe recibir el amparo efectivo que le corresponde como patrimonio lingüístico universal dentro de los compromisos de la Carta Europea de las Lenguas Regionales o Minoritarias. Su carácter no territorial o aterritorial no puede seguir siendo un argumento para el menoscabo de su protección, su estudio y su desarrollo por parte de las administraciones públicas.

Recuperar valores culturales – Se debería realizar un programa de investigación multidisciplinar e internacional que reúna los materiales etnográficos y culmine con el establecimiento de un museo europeo de la cultura romaní. Las instituciones públicas europeas deberían tutelar un proyecto de escuela europea de música romaní y propiciar la finalización de los trabajos de la Enciclopedia Romaní colaborando en su difusión.

Resulta prioritario que los poderes públicos, en colaboración directa con las entidades y especialistas rromanè, diseñen e implementen programas estables de formación del profesorado que permitan la enseñanza del idioma y de la cultura gitana en el sistema educativo público. Asimismo, es indispensable articular políticas activas de promoción que apoyen la creación, traducción y difusión de la literatura romaní, rescatando el legado de los autores gitanos y garantizando que las nuevas generaciones tengan acceso a la riqueza cultural de su propia lengua. 

Equidad educativa, inclusión curricular y mediación escolar – El avance social de la comunidad exige garantizar una igualdad de oportunidades real en el sistema educativo, priorizando las políticas públicas que aseguren la continuidad y el éxito académico del alumnado rromà en las etapas de educación secundaria, bachillerato y formación superior universitaria.

Para lograrlo, las administraciones competentes deben consolidar planes oficiales de formación del profesorado en materia de diversidad sociocultural, asegurando la inclusión efectiva de la historia y la cultura del pueblo gitano en los contenidos curriculares obligatorios. En esta estrategia, la figura de las y los profesionales de la mediación escolar gitana se consolida como una herramienta indispensable. Resulta prioritario dotar a estos equipos de estabilidad laboral y recursos suficientes, ya que su labor técnica de acompañamiento y sensibilización es clave para fortalecer el vínculo entre los centros educativos, el alumnado y las familias rromanè, previniendo el absentismo y promoviendo la excelencia académica.

Incidencia y participación a través de las redes juveniles europeas – El fortalecimiento del tejido asociativo joven se articula hoy a través de plataformas y redes internacionales de juventud rromanè consolidadas a nivel continental. El objetivo principal de estas estructuras transnacionales ha evolucionado: ya no se limita a visibilizar demandas puntuales, sino a garantizar que los jóvenes gitanos asuman un papel de coliderazgo y codecisión en el diseño y evaluación de las políticas públicas europeas.

Para que este espacio de interlocución política sea efectivo, es indispensable que las instituciones comunitarias aseguren vías de financiación estables y recursos técnicos que fortalezcan la autonomía de las organizaciones juveniles gitanas. Solo mediante una presencia estructural en los órganos consultivos y de gobernanza se logrará que las perspectivas, las necesidades y las propuestas de las nuevas generaciones de activistas gitanos se integren de manera vinculante en las agendas sociales de la Unión Europea.

Liderazgo, empoderamiento y red de las mujeres gitanas – El reconocimiento del papel de las mujeres gitanas, y de manera específica de las nuevas generaciones, constituye un motor indispensable para el progreso del pueblo rromà y el enriquecimiento de toda la sociedad. Las jóvenes gitanas lideran hoy en día un proceso de transformación interna y externa, demostrando que el orgullo y la preservación de la identidad cultural son plenamente compatibles con la autonomía personal, el éxito académico y la participación en todos los ámbitos de la esfera pública.

Este avance se articula desde el respeto mutuo y un constructivo diálogo intergeneracional con los mayores de la comunidad, impulsando una evolución natural que fortalece la cohesión del tejido social gitano. Asimismo, este movimiento cuenta con el respaldo de redes y plataformas de mujeres gitanas estructuradas a escala europea y estatal. El desafío actual reside en dotar a estas organizaciones de los recursos necesarios para consolidar su capacidad de incidencia política, asegurando que las demandas específicas de las mujeres gitanas —enfocadas en la erradicación de la discriminación interseccional y la igualdad de oportunidades— ocupen un lugar prioritario en las agendas institucionales compartidas.

Ejes prioritarios para la inclusión y la calidad de vida – El desarrollo sostenible y la dignidad de la población rromà exigen una intervención integral de las administraciones públicas en tres ámbitos estructurales básicos, diseñando cada medida bajo marcos de gobernanza participativa y coliderazgo con el propio tejido asociativo:

  • Vivienda y entorno residencial: La erradicación definitiva del chabolismo y de los entornos de infravivienda sigue siendo una tarea pendiente en la cohesión europea. Las instituciones deben priorizar planes de realojo digno en entornos totalmente integrados, asegurando que la intervención no se limite solo a la edificación, sino a la regeneración y adecuación de los espacios comunes para romper el ciclo de la exclusión social.
  • Equidad en salud y prevención: Las deficiencias residenciales actúan como determinantes sociales negativos que merman la esperanza y la calidad de vida del colectivo. Resulta indispensable implementar programas sanitarios transversales que refuercen las campañas de prevención en las comunidades más vulnerables, garanticen el acceso normalizado a la red de salud pública y formen a los profesionales del sector sanitario para eliminar prejuicios y sesgos raciales en la atención médica.
  • Formación y acceso al empleo: El acceso al mercado laboral por cuenta ajena es la herramienta económica fundamental para la emancipación de las familias. Es inaplazable que los fondos europeos y estatales se destinen a itinerarios personalizados de formación cualificada y empleo estable, combatiendo de forma activa la discriminación en los procesos de contratación empresarial y fomentando el talento de la juventud gitana.

Los gitanos en España

Históricamente, el establecimiento del pueblo gitano en España se encuentra sólidamente documentado a partir del primer tercio del siglo XV. Los estudios de investigadores de referencia como Donald Kenrick confirman que las primeras familias cruzaron los Pirineos e ingresaron en el territorio peninsular en diferentes oleadas. El testimonio documental definitivo que inaugura esta andadura compartida se conserva en un registro del año 1425, fecha en la que el rey Alfonso V el Magnánimo concedió en Zaragoza una cédula de paso a los líderes Juan y Tomás, identificados en las crónicas de la época con el título honorífico de «condes del Egipto Menor».

Investigadores fundamentales del asociacionismo y la historiografía romaní, han profundizado en el análisis de este periodo de recepción inicial, desvelando que del topónimo «Egipto Menor» o «egipcianos» derivaría lingüísticamente la palabra «gitano» en el idioma castellano. Cronistas históricos de la cultura de los rromà en España, como George Borrow, ya constataban en sus obras el arraigo y la rápida dispersión de las distintas caravanas por toda la geografía peninsular. Este flujo constante consolidó una presencia y un mestizaje cultural ininterrumpido que hoy celebra ya seiscientos años de historia y aportaciones al progreso de la sociedad española.

En la actualidad, la población rromà estimada en España se sitúa entre las 750.000 y las 800.000 personas, consolidándose como una de las comunidades más numerosas de la Unión Europea. Por Comunidades Autónomas, Andalucía concentra el mayor volumen demográfico del país con cerca de 300.000 ciudadanos gitanos, lo que representa aproximadamente el 5% de su población total.

Tras el núcleo andaluz, las regiones que albergan una mayor concentración de población gitana son la Comunidad de Madrid, la Comunidad Valenciana, Cataluña y Extremadura, mientras que las comunidades de la cornisa cantábrica (Galicia, Asturias y el País Vasco) registran los índices demográficos más bajos.

Este arraigo territorial ha impulsado el reconocimiento oficial de fechas clave para la memoria democrática y la identidad del pueblo gitano en el calendario institucional del Estado:

  • 12 de enero – Día del Pueblo Gitano en Aragón:Instituido por las Cortes de Aragón para conmemorar la firma del salvoconducto de Alfonso V en Zaragoza en 1425. Esta fecha marca oficialmente el inicio de los 600 años de historia del pueblo gitano en España
  • 8 de abrilDía Internacional del Pueblo Gitano: Conmemora el Primer Congreso Mundial celebrado en Londres en 1971, una fecha respaldada institucionalmente por las Cortes Generales y los parlamentos autonómicos donde se celebran las tradicionales ceremonias del río.
  • 24 de mayo – Día de los Gitanos Madrileños: Declarado por la Asamblea de Madrid para reconocer las aportaciones de la comunidad al desarrollo de la región.
  • 27 de abril– Día de la Comunidad Gitana de Navarra: Declarado por el Parlamento Foral, recordando su llegada al antiguo reino en 1435.
  • 30 de julio – Conmemoración de la Gran Redada: Jornada de memoria histórica que recuerda el intento de exterminio y prisión generalizada de la población gitana española ordenado por el rey Fernando VI en 1749.
  • Mes de Octubre – Mes de la Cultura Gitana en Extremadura: Instituido institucionalmente para visibilizar la historia, el arraigo y la enorme aportación de las comunidades rromà extremeñas al patrimonio cultural de la región
  • 25 de Octubre – Día de la Comunidad Gitana en la Comunidad Valenciana: Conmemora la llegada documentada del pueblo gitano al Reino de Valencia el 25 de octubre de 1460, cuando se registró el paso de los primeros grupos bajo el amparo de salvoconductos reales en Castellón.
  • 16 de noviembre – Día del Pueblo Gitano en el País Vasco (Euskadiko Romanó Eguna): Aprobado por el Parlamento Vasco para visibilizar la identidad, la historia y la aportación de la comunidad rromà vasca a la diversidad cultural de la región
  • 22 de noviembre – Día de los gitanos andaluces
    El arraigo cultural e histórico en esta región es de tal relevancia que el Parlamento autonómico instituyó esté día, conmemorando la llegada documentada del colectivo a Jaén en el año 1462.
  • El Año 2025 – Declaración Institucional del Año del Pueblo Gitano en España: El Consejo de Ministros declaró el año 2025 de manera extraordinaria para conmemorar oficialmente el 600º aniversario de la llegada del pueblo gitano a España (1425–2025), promoviendo actos de reparación histórica y memoria democrática en todo el territorio nacional.
Retos Contemporáneos: Educación, Empleo, Vivienda y Brecha Estructural
La agenda de inclusión del pueblo gitano se vertebra hoy sobre cuatro ejes fundamentales: la educación, el empleo normalizado, el acceso a la vivienda digna y la preservación cultural. Aunque históricamente la comunidad ha descansado sobre una sólida tradición oral, los análisis sociológicos contemporáneos ya no atribuyen las desigualdades a una supuesta «falta de preparación intrínseca», sino a factores de exclusión e invisibilización de carácter estructural.

Indicadores Sociales y Diagnóstico Académico
El cruce de datos proporcionado por estudios  y los informes de monitorización estatal reflejan la magnitud de las brechas vigentes en España:
  • Educación y Alfabetización: El analfabetismo absoluto se ha reducido drásticamente en las últimas décadas, situándose en un 13,8% en mujeres gitanas y un 5,6% en varones adultos. El verdadero desafío del sistema educativo actual no es la escolarización primaria (que roza el 97%), sino el fracaso escolar prematuro: el 62,8% del alumnado gitano no finaliza con éxito la Educación Secundaria Obligatoria (ESO), un fenómeno agravado por la segregación escolar y las altas tasas de pobreza infantil (superiores al 86%).
  • Precarización Laboral:La tasa de desempleo en la comunidad triplica la media nacional en determinados segmentos demográficos. Las barreras de acceso al mercado de trabajo formal empujan a un alto porcentaje de la población activa hacia el autoempleo y la venta ambulante desregulada.
  • Emergencia Residencial:A pesar de los planes de erradicación del chabolismo desarrollados desde la década de 1980, persisten núcleos de infravivienda, hacinamiento y segregación residencial que merman los indicadores de salud pública en el colectivo.
  • Antigitanismo e Indefensión Institucional:La posición de vulnerabilidad de la comunidad frente a la sociedad mayoritaria no deriva de una incapacidad cultural, sino del antigitanismo, una forma específica de racismo históricamente arraigada. La falta de herramientas de defensa jurídica específicas provoca que los delitos de odio y la discriminación diaria en el acceso a bienes y servicios sigan estando severamente subnotificados.

Desafíos en el ámbito educativo.  El sistema educativo en España presenta un doble fenómeno de carácter sistémico que perpetúa la brecha de oportunidades para el alumnado romaní: la concentración segregada en centros escolares y la ausencia de representación cultural en los planes de estudio oficiales. Esta asimetría debilita la función de la escuela como espacio de cohesión e inclusión

En  el terreno laboral. La inserción sociolaboral del pueblo gitano se encuentra en una fase de transición hacia perfiles de alta cualificación, distanciándose de forma progresiva de los nichos gremiales históricos. Aunque el comercio autónomo y no sedentario continúa operando como un motor económico prioritario, el relevo generacional y el acceso masivo a la formación superior están impulsando la diversificación profesional y la emergencia de nuevos perfiles en el mercado ordinario.
El ecosistema profesional del pueblo gitano ha evolucionado sustancialmente desde los tiempos en que la comunidad era reconocida casi en exclusiva por su maestría en la forja, la metalurgia tradicional o el trato de caballerías. En la actualidad, las dinámicas económicas han forzado una reconfiguración de sus fuentes de ingresos, abriendo paso a un escenario mixto donde coexisten actividades tradicionales y el empleo por cuenta ajena

En el terreno de la vivienda. El acceso a una vivienda digna para el pueblo romaní en España sigue fuertemente condicionado por la segregación residencial, la persistencia del chabolismo y barreras discriminatorias en el mercado inmobiliario. Aunque el sedentarismo es la realidad prácticamente absoluta en el territorio nacional (superior al 99%), las políticas públicas afrontan el reto de erradicar los asentamientos informales sin generar rechazo vecinal ni perpetuar la exclusión de carácter étnico

Por último, los gitanos son un pueblo cuya cultura ha permanecido históricamente invisibilizada, aunque hoy avanza con paso firme hacia su reconocimiento. Si bien la mayoría de las instituciones mantuvo durante décadas una concepción más asistencial y social que cultural debido a las urgencias prioritarias en vivienda o empleo, la realidad actual exige un cambio de enfoque. La identidad colectiva del pueblo gitano depende de su valioso pasado histórico, sus usos sociales y la preservación de su lengua propia. Aunque hoy en día surgen los primeros pasos institucionales —como la inclusión de su historia en las aulas de algunas comunidades y proyectos de revitalización del rromanò y el caló liderados por una juventud gitana empoderada—, todavía se requieren esfuerzos económicos y académicos más sólidos para asegurar la plena promoción de su cultura y la protección definitiva de su legado lingüístico.

Nos encontramos, pues, ante una brecha estructural de desigualdad donde la exclusión residencial y la precariedad laboral siguen afectando gravemente a los entornos más vulnerables de la población gitana. Si bien el acceso general al empleo y la vivienda digna continúa siendo un eje prioritario, las barreras sistémicas cronifican situaciones de marginalidad económica e infravivienda. No obstante, los análisis actuales sustituyen las visiones sesgadas y criminalizadoras por el concepto de antigitanismo, una forma específica de racismo estructural que perpetúa la falta de oportunidades. En este escenario, las instituciones y los medios de comunicación juegan un papel determinante; la persistencia de enfoques basados en estereotipos y sesgos mediáticos sigue alimentando prejuicios sociales, lo que dificulta avanzar hacia una convivencia armónica y una igualdad de oportunidades real respaldada por marcos como la Estrategia Nacional para la Igualdad, Inclusión y Participación del Pueblo Gitano.

La sociedad mayoritaria tiene una deuda histórica de reconocimiento con el pueblo gitano, cuya influencia es un pilar fundamental de la identidad cultural compartida. En el plano lingüístico, el léxico cotidiano del español está profundamente impregnado por el caló y el rromanò, con términos plenamente integrados como chaval, molar, gachí o currar. Asimismo, la aportación gitana a las industrias culturales y al patrimonio inmaterial es incalculable; disciplinas universales como el flamenco no se entienden sin su aportación creadora, reflejo de una hibridación tan profunda que, como ocurre en Andalucía, diluye las fronteras entre lo gitano y lo puramente regional. Hoy en día, este legado ya no se entiende como una mera influencia externa, sino como un componente intrínseco, valioso y transversal del patrimonio cultural e histórico de toda España. Entre las labores para la mejora de la calidad de vida de la comunidad gitana y la promoción de su cultura, destaca el legado histórico y pionero de Juan de Dios Ramírez-Heredia —primer diputado gitano en las Cortes españolas y en el Parlamento Europeo—. Hoy en día, su testigo ha evolucionado hacia un tejido asociativo diverso y transgeneracional, fuertemente impulsado por una nueva ola de liderazgos juveniles y feministas gitanas. Esta consolidada red de entidades, activistas, mediadores y profesionales no solo mantiene el esfuerzo diario en la transformación social de base, sino que ha llevado el activismo a la vanguardia. Su incidencia actual se centra en la representación política directa, la investigación académica y la lucha judicial contra el antigitanismo, consolidando un movimiento que ya no solo busca la integración, sino el pleno reconocimiento de sus derechos ciudadanos y culturales

En la actualidad, el Estado español —a través de la colaboración entre la Administración central, autonómica y local— cuenta con marcos normativos y presupuestarios específicos para el pueblo gitano. Si bien existe un reconocimiento institucional de los desafíos pendientes, el compromiso de las autoridades debe traducirse en un impacto real frente a problemas estructurales como el chabolismo, la segregación escolar y el desempleo. Hoy en día, las principales líneas de actuación no se limitan a la asistencia social del histórico Plan de Desarrollo Gitano.

Buena parte de los esfuerzos para la promoción social y cultural del pueblo gitano se debe a la autoorganización y la agencia de sus propias comunidades. Tras el surgimiento de las primeras asociaciones a mediados de los años 60, el tejido asociativo gitano en España ha experimentado una profunda transformación, alcanzando una madurez organizativa sin precedentes. Hoy en día, las entidades gitanas ya no se limitan a canalizar y gestionar fondos o ayudas del Estado para fines meramente asistenciales. Por el contrario, actúan como interlocutoras políticas indispensables ante las administraciones públicas, colideran el diseño de políticas públicas a nivel estatal y europeo, y gestionan proyectos de innovación social en áreas estratégicas como la educación superior, el empleo digital y la defensa jurídica colectiva, garantizando que el pueblo gitano sea el verdadero protagonista de su propio desarrollo. 

El panorama del racismo en España ha evolucionado, demostrando que las agresiones físicas o la violencia explícita hacia la comunidad gitana no son hechos aislados, aunque su frecuencia difiera de la de otros entornos europeos. Lejos de haber desaparecido, el prejuicio opera hoy a través del antigitanismo, un racismo estructural que perpetúa el estigma social y asocia de forma automática la identidad gitana con la delincuencia o la marginalidad.
Este rechazo se manifiesta en la exclusión residencial oculta, las trabas en la contratación laboral o la denegación arbitraria del derecho de admisión en espacios de ocio. De igual modo, las identificaciones policiales basadas en el perfilamiento racial siguen siendo una realidad denunciada por los defensores de los derechos humanos, quienes señalan cómo se sigue solicitando la documentación en la calle por criterios puramente estéticos o étnicos. A pesar de que las normativas discriminatorias del pasado —como las directrices explícitas del Reglamento de la Guardia Civil que imponían un control especial sobre los gitanos hasta bien entrada la década de 1970— quedaron derogadas, la herencia de esos sesgos sigue requiriendo una aplicación estricta de las leyes actuales de igualdad para erradicar la discriminación oculta en las instituciones y en el día a día.

Primer documento sobre la llegada a España de los gitanos

PrimerDocumento

El testimonio oficial que inaugura la presencia documentada de la comunidad romaní en la península ibérica data del 12 de enero de 1425. En esa fecha, el monarca Alfonso V de Aragón (apodado «el Magnánimo») expidió en Zaragoza una relevante licencia de tránsito a favor de Juan de Egipto Menor, un líder comunitario que encabezaba un grupo de entre doce y cien personas en una de las primeras olas migratorias a través de los Pirineos. Este pasaporte real, cuyo documento original se redactó en catalán y se custodia en el Archivo de la Corona de Aragón en Barcelona, otorgaba protección civil y amparo legal durante un periodo de tres meses.

El motivo formal alegado para solicitar este salvoconducto fue la realización de un viaje devocional y de penitencia cristiana hacia Santiago de Compostela. La orden firmada por el soberano obligaba explícitamente a todas las autoridades locales y gobernadores de sus reinos a dispensar un buen trato a la comitiva, permitiéndoles viajar de forma segura junto con todos sus bienes, caballerías y mercancías sin cobrarles peajes aduaneros. En el ámbito de la memoria democrática e institucional, este manuscrito medieval representa el testimonio fundacional del arraigo cultural del pueblo gitano en España, un hito histórico cuyo sesentenario ha sido recientemente conmemorado con un acto solemne el 15 de diciembre de 2025 y el depósito de una copia certificada en la Caja de las Letras del Instituto Cervantes

Transcripción literal

Johannes de Egipto

N’Alfonso, etc. Als nobles, amats e feels nostres universes e sengles governadors, justicies, veguers, sotsveguers, batles, sotsbatles, e altres qualsevol officials e subdits nostres, e encara qualsevol guardes de ports  e coses vedades en qualsevol parts de nostres regens e terres al qual o als quals les presents pervendran e seran presentades o als loctinents de aquells, salut e dilecció. Com l’amat e devot nostre don johan de Egipte Menor, de nostra licència anat en diverses parts, entena passar per algunes parts de nostres regnes e terres, e vullam  aquell èsser bentractar e acollit, a vosaltres e a cascun de  vos dehim e manam expressament e de certa sciència, sots incorriment de nostra ira e indignació que lo dit don Hohan de Egipte e los que ab ell iran e l’acompayaran, ab totes ses cavalcadures, robes, bens, or, argent, beaces e altres qualsevol coses que ab si portaran, lexets anar, estar e passar per qualsevol ciutats, viles, lochs e altres parts de nostra senyoria salvament e segura, tota contradicció, impediment e contrast remoguts. Povehints e donants a aquells segur passatge e conduyt si e quan per lo dito non Johan request no serets durant lo present nostre salvoconduyt, lo qual volem que dur per tres mesos (1) del dia de la data de la present en avant continuament comptadors. Dada en Çaragoça sots nostre segell secret a XII dies de janer en l’any de la nativitat de Nostre Senyor Mil CCCCXXV (2) Rex Alfonsus.

Franciscus Exalon, mandato regio facto ad relacionem Francisci d’Arinyo.

Probata:
1. Sigue tachado, ilegible.
2. Corregido de XXVIII.

Adaptación del catalán antiguo al castellano

Juan de Egipto

Nosotros, Alfonso, etc., a los nobles, amados y fieles gobernadores, jueces, vegueros, subvegueros, bailes, subbailes y demás oficiales y súbditos nuestros, así como a cualquier guardia de puertos y bienes vedados en cualquier parte de nuestros reinos y tierras, a quienes lleguen y sean presentadas estas cartas, o a sus lugartenientes, salud y afecto.

Dado que nuestro amado y devoto don Juan de Egipto Menor, con nuestra licencia, ha viajado a diversas partes y tiene intención de pasar por algunas regiones de nuestros reinos y tierras, y puesto que queremos que sea bien tratado y acogido, os ordenamos expresa y formalmente, bajo pena de nuestra ira e indignación, que dejéis ir, permanecer y transitar libremente al mencionado don Juan de Egipto y a quienes lo acompañen, junto con todas sus monturas, ropas, bienes, oro, plata, telas y cualquier otra pertenencia que lleven consigo, sin ponerles ningún impedimento, obstáculo o contradicción.

Les debéis proporcionar paso y escolta seguros si así lo solicitan mientras dure el presente salvoconducto, el cual queremos que tenga vigencia durante tres meses, contados de manera continua a partir de la fecha de este documento.

Dado en Zaragoza, bajo nuestro sello secreto, el día 12 de enero del año del nacimiento de Nuestro Señor de 1425.

Rey Alfonso.

Gelem, gelem

La identidad musical del pueblo romaní está representada a nivel global por el himno conocido como Gelem, gelem. La creación de esta obra se debe al compositor y activista de origen yugoslavo Jarko Jovanović, quien tomó como base un canto tradicional muy arraigado entre las familias gitanas de la Europa Oriental para estructurar la melodía. El contenido de su letra encierra un profundo homenaje histórico, pues evoca el sufrimiento y la resistencia de los miles de gitanos que fueron víctimas del exterminio nazi en los campos de concentración de la Segunda Guerra Mundial. La legitimidad institucional de esta pieza se consolidó de manera definitiva en la primavera de 1971, momento en el que los delegados del Primer Congreso Mundial Romaní en Londres la declararon formalmente como el himno oficial de toda la comunidad.

Gelem, gelem lungone dromensar
maladilem baxtale Rromençar
A Rromalen kotar tumen aven
E chaxrençar bokhale chavençar

A Rromalen, A chavalen

Sàsa vi man bari familja
Mudardás la i Kali Lègia
Saren chindás vi Rromen vi Rromen
Maskar lenoe vi tikne chavorren

A Rromalen, A chavalen

Putar Dvla te kale udara
Te saj dikhav kaj si me manusa
Palem ka gav lungone dromençar
Ta ka phirav baxtale Rromençar

A Rromalen, A chavalen

Opre Rroma isi vaxt akana
Ajde mançar sa lumáqe Rroma
O kalo muj ta e kale jakha
Kamàva len sar e kale drakha

A Rromalen, A chavalen

Anduve, anduve por largos caminos
Encontré gitanos afortunados 
¿de dónde venís
con los niños hambrientos?

¡Ay, gitanos, ay, muchachos!

Tuve una gran familia, pero
fue asesinada por la Legión Negra,
matando hombres, mujeres y niños.

¡Ay, gitanos, ay, muchachos!

Abre, Dios, tus  puertas negras,
para ver a mi gente
y volver a caminar con gitanos afortunados.

¡Ay, gitanos, ay, muchachos!

¡Arriba Gitanos! es el momento,
venid conmigo gitanos del mundo,
amo las caras y ojos negros como uvas.

¡Ay rromà, ay muchachos!

Partitura Gelem, Gelem

Escucha nuestro himno

Rromano Dives – Gelem, gelem (Road Of The Gypsies – L’Épopée Tzigane)
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