La exposición Nonell mirando Goya, organizada por el Museo Lázaro Galdiano junto con la Colección Casacuberta Marsans, reúne en Madrid al artista gitano Isidre Nonell y Francisco de Goya para mostrar cómo sus obras establecen un diálogo estético y crítico. Nonell, considerado uno de los primeros artistas contraculturales de Cataluña por retratar a mujeres gitanas desde una mirada humana y no folclórica, ya fue relacionado en su época con grandes maestros como Goya y Rubens, aunque su debut expositivo en 1901 fue un desastre comercial.
La muestra, abierta hasta el 18 de enero, presenta varias pinturas tempranas de Nonell enfrentadas a escenas goyescas como El aquelarre y Las brujas, estableciendo un paralelismo entre la denuncia social de ambos creadores. Según las comisarias, los dos pintores conciben el arte como un vehículo para revelar el dolor, la injusticia y la soledad que suelen quedar ocultos.

También se exhiben obras posteriores de Nonell, como Melancolía y diferentes retratos de gitanas que reflejan una etapa más luminosa, posiblemente marcada por la muerte en 1905 de su modelo y compañera Consuelo Jiménez. La exposición incluye además dibujos realizados tras su estancia en el Valle de Boí, donde el artista quedó impactado por la pobreza extrema y las deformidades de sus habitantes, experiencias que reforzaron su interés por los marginados. Estas piezas, conocidas como “fritos” por su peculiar acabado, combinan técnicas mixtas e innovadoras para la época.
