La Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) acogió ayer la inauguración del curso “Realidad Educativa en la Comunidad Gitana en Exclusión”, una formación impulsada por el Instituto Romanó para Asuntos Sociales y Culturales (IRASC) que busca dotar a profesionales y estudiantes de herramientas para fomentar la inclusión y el éxito escolar del alumnado gitano en contextos de vulnerabilidad.
El acto se celebró en un clima complejo debido a la huelga estudiantil convocada en protesta por el genocidio perpetrado por Israel en Gaza y tras la detención de los activistas de la Flotilla por parte del ejército israelí. A pesar de ello, la jornada se desarrolló con un auditorio atento y comprometido, reflejando la vigencia del debate sobre la educación como eje central para la igualdad.
Una apertura institucional con acento en la lucha contra el abandono escolar
La sesión se abrió con la intervención de una representante de la UAB, quien subrayó la necesidad de seguir trabajando contra el abandono escolar prematuro, un fenómeno que afecta con especial dureza al alumnado gitano. En su discurso, la académica recordó la importancia de diseñar programas que lleguen a los entornos más desfavorecidos, destacando que la universidad “tiene la responsabilidad de abrirse a la diversidad y de ser motor de cambio social”.
María Rubia: la educación como derecho y como llave de futuro
Tras esta introducción, tomó la palabra María Rubia, presidenta del IRASC, entidad con una larga trayectoria en la defensa de los derechos sociales y culturales del pueblo gitano. Rubia hizo un repaso de los hitos históricos de la comunidad romaní, con especial énfasis en la invisibilización sufrida tras la Segunda Guerra Mundial, cuando el genocidio gitano en los campos de concentración nazis fue silenciado durante más de dos décadas en la memoria europea.
La dirigente destacó que no fue hasta 1971, con la celebración del I Congreso Internacional Romani en Londres, cuando comenzó un proceso de reconocimiento global. Ese año, además, se aprobó la recuperación de la lengua romanó y se impulsaron investigaciones para reconstruir la memoria histórica de un pueblo que ha sido, en sus palabras, “resiliente frente a la persecución, pero también portador de cultura, conocimiento y capacidad de transformación social”. Rubia subrayó que “la educación no es solo una herramienta técnica, sino un derecho humano fundamental, el camino para que los niños y niñas gitanos puedan imaginar futuros diferentes y romper el círculo de la exclusión”.
Juan de Dios Ramírez-Heredia: memoria de un pionero gitano en la política y la cultura
La intervención más esperada fue la de Juan de Dios Ramírez-Heredia, abogado, periodista y figura histórica del movimiento gitano en España. En 1977 se convirtió en el primer diputado gitano en el Congreso de los Diputados, y posteriormente ejerció como eurodiputado entre 1986 y 1999, siendo un referente en la defensa de los derechos de las minorías étnicas en Europa. Con emoción, Ramírez-Heredia agradeció a la UAB y al IRASC la organización del curso y recordó su propia trayectoria como parte de la lucha colectiva del pueblo gitano. Recuperó pasajes de su primer libro, “Nosotros los Gitanos” (1971), publicado en plena dictadura franquista, en el que por primera vez se situaba a la comunidad gitana en el centro del debate cultural y político español.

El veterano dirigente evocó también su participación en el Congreso de Londres de 1971, donde se vivió un momento fundacional para el pueblo romaní: la creación de la bandera gitana, con su rueda roja como símbolo de libertad y movilidad, y la adopción del himno Gelem Gelem. Explicó que entonces se intentó que la UNESCO diera amparo al encuentro en París, aunque sin éxito, lo que evidenció las resistencias internacionales a reconocer la identidad gitana en aquel momento.
“Los pueblos son libres cuando son más cultos, cuando son capaces de administrar su actividad y aprovechar lo mucho que los conocimientos les brindan”, expresó durante su intervención, insistiendo en que la educación es el verdadero camino hacia la emancipación. “De qué sirve el dinero sin salud y sin libertad —añadió—, esos son los elementos sagrados de nuestra bandera. Salud, libertad y conocimientos son los pilares de un futuro digno”.
Un curso con vocación transformadora
La jornada concluyó con una firma y venta de libros de los ponentes, en un ambiente de cercanía con los asistentes. El curso continuará en formato online hasta el 19 de diciembre, combinando sesiones semanales con jornadas especiales de inauguración y cierre en formato presencial.
Con una duración total de 35 horas, el programa está dirigido a profesorado, profesionales del ámbito social y estudiantes que trabajan o se preparan para trabajar con alumnado gitano en situaciones de exclusión. Su finalidad es proporcionar estrategias para reconocer y atender la diversidad individual, cultural y étnica, y fomentar la inclusión educativa en contextos marcados por la desigualdad.
De este modo, la UAB y el IRASC abren un nuevo espacio de reflexión y formación que no solo pretende aportar herramientas técnicas, sino también recuperar la memoria y reforzar el compromiso con la dignidad y los derechos del pueblo gitano.
