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La presidenta del Instituto Romanò asiste al Acto de Conmemoración de las Víctimas del Holocausto de Barcelona

Maria Rubia pronunció un discurso para denunciar el antigitanismo del pasado y del presente

Discurso de Maria Rubia Jiménez en el Acto de Conmemoración de las Víctimas del Holocausto de Barcelona que tuvo lugar el 23 de enero en la Plaça Sant Jaume:

‘‘Laćhi Raćh sa tumenge, sastipen thaj Mestipen (Buenas tardes a todos, salud y libertad) 

Hoy nos reunimos en este acto cargado de memoria, de dolor y de justicia. Lo hacemos para rendir homenaje a las miles y miles de victimas del Holocausto, sin excepción alguna…Pero permitanme que les dedique unas palabras de luz y memoria a las víctimas romanies del Holocausto, a esas más de 500,000 vidas arrebatadas por el odio, la ignorancia y el racismo durante uno de los capítulos más oscuros de la humanidad. El pueblo romaní ha transitado por los caminos de España y Europa durante más de 600 años. En ese tiempo, ha dejado una huella profunda y hermosa no solo en nuestra cultura, también en el patrimonio lingüístico y cultural de la humanidad.

Pero, a pesar de esa contribución invaluable, el pueblo gitano ha sufrido siglos de exclusión, persecución y rechazo. El Holocausto no fue un hecho aislado, sino la cúspide de una opresión que aún hoy, de formas más sutiles, persiste en nuestras sociedades. Hoy no solo recordamos a los que perdieron sus vidas en los campos de
concentración y exterminio; recordamos también a la indiferencia, la que permitió que todo ese horror sucediera. Esa indiferencia es el enemigo que debemos combatir día tras día. Porque no basta con mirar al pasado con lágrimas en los ojos. La verdadera memoria exige acción: exige que denunciemos el antigitanismo, que luchemos contra todo tipo de discriminación y que defendamos la dignidad de cada pueblo y de cada persona, hoy y siempre. Que este acto sea un grito de justicia y la promesa de que NO olvidaremos.

La promesa de que no permitiremos que el pueblo gitano sea invisibilizado, señalado o rechazado.
Los 600 años de su presencia son una historia de resistencia y fortaleza que debe ser respetada, protegida y honrada. Hagamos de la memoria un acto vivo. Por las víctimas, por los sobrevivientes, por las generaciones futuras. Porque un mundo sin racismo es el único homenaje digno que podemos ofrecer a quienes ya no están.’’

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Author: IR Autor