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«Ciudad sin sueño»: Broncano da voz a la película que ilumina la oscuridad de la Cañada Real

Protagonistas de "La Ciudad Sin Sueño"

En La Revuelta de David Broncano, la noche del lunes se volvió inesperadamente luminosa gracias a tres visitantes que llevan años viviendo sin luz. Toni, Sulami y Chule (protagonistas gitanos de Ciudad sin sueño, el debut en ficción de Guillermo Galoe) aparecieron en el plató con la misma mezcla de desparpajo y crudeza que sostiene la película. No son actores profesionales, pero quizá por eso su presencia desbordó naturalidad: hablan exactamente igual que en pantalla, sin imposturas ni adornos.

El trío, que convive desde hace casi seis años con los apagones del sector 5 y 6 de la Cañada Real, regaló a Broncano un candil sin gas. “Para que entiendas cómo se vive sin luz, sin gas ni nada”, explicó Chule, mientras relataba el día a día de las placas solares y los generadores de gasolina que mantienen con vida unas casas que deberían ser hogares. Sulami resumió su reivindicación con una frase que también podría ser el lema del filme: “Somos personas que intentan salir adelante”.

Un western social nacido de la realidad

En Ciudad sin sueño, premiada en la Semana de la Crítica de Cannes y recientemente distinguida con el galardón a mejor ópera prima en el Festival de Almería, Toni Fernández interpreta a un adolescente que lucha por sostener su mundo justo cuando las excavadoras se acercan para derribarlo. A medio camino entre el western crepuscular y el drama social, la película convierte los descampados de la Cañada en un territorio mítico, donde los abuelos resisten como viejos jinetes y los jóvenes sueñan con escapar hacia un futuro incierto.

La crítica especializada, desde Fotogramas hasta los festivales por los que ha pasado, no ha dejado de subrayar la madurez formal del filme: planos panorámicos casi épicos, un lirismo visual que combina realismo y ensoñación, y una cámara que respira al ritmo de los propios habitantes del asentamiento. Galoe (doble ganador del Goya y fundador de una escuela de artes en la Cañada) convoca en su película tanto la urgencia del cinéma vérité como las resonancias poéticas de Pasolini.

Cartel de la película «Ciudad sin sueño»

En la gran pantalla, el joven Toni cuida a un galgo con la misma ternura con la que observa a su abuelo; en el programa, el Toni real cuenta que ni él ni sus compañeros «se sabían el guión», pero que Galoe les animó a decir las cosas «a nuestra manera». Y quizá ahí radica el secreto de la película: lo que vemos no es interpretación, es la realidad.

De Cannes a Broncano pasando por la Cañada

En La Revuelta también estaba Bilal, otro de los jóvenes protagonistas, que relató entre risas su estreno en Cannes: una fiesta masiva, una piscina y un chapuzón a las tres de la madrugada bajo la lluvia. Toni, en cambio, no pudo viajar: le coincidió con su boda. La vida, incluso cuando se vive en un asentamiento olvidado, sigue su curso.

Y mientras hablaban, quedaba claro que Ciudad sin sueño no es solo una película, sino un altavoz para una comunidad que acumula años de olvido institucional. «En todos lados molestamos los gitanos», dice un personaje en una de las escenas más contundentes de la película. Esa frase, dolorosa y lúcida, resume por qué su ficción late como un puñetazo. Galoe no filma la miseria: filma la dignidad, la rebeldía y la poesía que sobreviven incluso cuando se corta la luz. Y la aparición del equipo en La Revuelta dejó la misma sensación que deja la película: que escuchar a quienes viven en la periferia no es un acto de caridad, sino de justicia.

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Author: IR Autor