Después de casi 30 años bajo capas de pintura, la Capilla Gitana, obra del pintor, poeta y sindicalista gitano Helios Gómez, ha visto la luz. Esta celda número 1 de la cuarta galería se convirtió, en 1950, en un oratorio lleno de esperanza para presos al filo del pelotón, un homenaje a la Virgen de la Mercè, patrona de Barcelona, con rostros romaníes y ángeles tocando guitarras.
En 1998 la capilla fue cubierta de blanco “por razones de higiene”, una decisión que ocultó el mural y negó el valor de una creación profundamente arraigada en la identidad gitana, algo que su hijo Gabriel Gómez calificó como una “aberración artística”. Desde hace seis meses, restauradoras del Centro de Restauración de Bienes Muebles de la Generalitat han trabajdo con precisión para eliminar capa a capa la pintura que tapaba el mural original.
El pasado 1 de agosto mostraron, ante la expectación de la prensa, la composición principal de la obra: el techo índigo, la virgen de la Mercé Gitana junto con el niño Jesús, ambos con rasgos gitanos, y dos ángeles coronando a la patrona de Barcelona. A los pies de la virgen, se pueden observar rostros de los presos que le imploran auxilio. También han visto la luz unas increíbles estrellas hechas con papel de aluminio de chocolatinas que las familias llevaban a la prisión. Los restauradores siguen trabajando en la parte inferior de las paredes, que conservan capas más gruesas de pintura, y esperan acabar la restauración a finales de año.
Tal y como ha declarado la directora del Centro de Restauración de Bienes Muebles de Cataluña, Mireia Mestre, la restauración ha sido complicada porque además de la dificultad de las capas de pintura el espacio fue maltratado por el uso tan dispar que se le ha dado en el tiempo: de oratorio a almacén o biblioteca.
La Generalitat prevé declarar la Capilla Gitana como Bien Cultural de Interés Nacional, y convertir el espacio en parte del futuro Memorial de la Cárcel Modelo, que abrirá sus puertas al público entre 2026 y 2027. Esta recuperación no solo honra a Helios Gómez como artista y militante, sino que devuelve a la comunidad gitana un lugar de memoria y dignidad que había sido injustamente borrado.
Es sin duda una noticia histórica para la comunidad romaní, una emoción que expresó con estas palabras el hijo de Helios, Gabriel Gómez: “Los gitanos también formamos parte de la historia de esta tierra. Y ahora, por fin, esa historia empieza a ser contada con justicia y respeto.”
