La Donosti Cup calienta motores y vuelve con energía renovada este verano con la celebración de su 34ª edición del 6 al 12 de julio tras el éxito del año pasado, donde participaron hasta 900 equipos de 30 países diferentes. Se trata de un Torneo Internacional de Fútbol Base que se celebra anualmente en San Sebastián durante la segunda semana del mes de julio y está dirigido a equipos pertenecientes a clubes de fútbol, escuelas de fútbol, academias de tecnificación, y centros educativos participantes en ligas escolares.
En esta edición, el torneo contará con 9 categorías masculinas y 5 femeninas, entre las que participará el CF Tramontana La Mina, un equipo lleno de ilusión de niñas y mujeres gitanas que rompen esquemas y estigmas en la cancha y cuya participación ha sido posible gracias a las becas de la Fundación Donosti Cup. Se trata de un proyecto pionero originario de La Mina, en Sant Adrià del Besós, nacido como iniciativa social y deportiva para promover la inclusión en el barrio. El club, que en los últimos años ha solidificado su estructura, se ha convertido en un referente por su labor de visibilización, rompiendo barreras culturales, sociales y de género en el deporte federado.
Para su participación en este torneo, acudirán alrededor de una decena de jugadoras de categoría G14 (chicas nacidas después de 2012, con alrededor de 14 años) que se verán reforzadas en el juego por jugadoras del Oiartzun KE, en una colaboración que permitirá completar el equipo y enriquecer la experiencia deportiva y humana de todas las participantes. Junto a las chicas, vendrá también un equipo B12 (chicos nacidos después del 2014) del mismo club.
Un proyecto deportivo que rompe barreras en un entorno donde la criminalidad ha subido un
El proyecto del Tramontana representa un paso significativo en la normalización del acceso de las mujeres gitanas al fútbol federado, un ámbito en el que su presencia sigue siendo muy minoritaria. Más allá del aspecto deportivo, el club ha desarrollado una importante labor social en su entorno, utilizando el fútbol como herramienta de cohesión, autoestima y oportunidades para jóvenes del barrio. Es por ello que por el recorrido que llevan a las espaldas y lo que representan para el barrio, el presidente de la entidad, Toni Porto, ha declarado que “es un orgullo enorme participar en este prestigioso torneo de fútbol base y poder representar por primera vez en la historia de la Donosti Cup a un equipo de etnia gitana”.
Como contexto del entorno donde han crecido las jóvenes que participaran en el torneo, cabe destacar que el barrio de La Mina fue construido en 1969 para realojar a familias de zonas chabolistas. Actualmente, es una zona que registra uno de los índices más altos de criminalidad en el área metropolitana de Barcelona, marcada por problemas estructurales de exclusión social, robos y tráfico de drogas. De hecho, según publica el Ministerio del Interior, ocupa el segundo lugar en la lista nacional en este índice.
Es por ello que, como comunica el Torneo, la convivencia entre jugadoras de diferentes contextos en un mismo equipo refuerza el espíritu de la Donosti Cup, un torneo que apuesta por la diversidad, la integración y el intercambio cultural como ejes fundamentales del fútbol base internacional.
