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El joven Antonio Fernández Gabarre hace historia en los Goya por su papel en «Ciudad sin sueño»

Antonio Gabarre

Entre la alfombra roja de los premios Goya, los premios cinematográficos más importantes a nivel nacional, también ha desfilado un actor gitano, sin ninguna formación previa, que ha roto el «techo de cristal». Antonio Fernández Gabarre, un joven gitano residente de la Cañada Real, ha ganado este fin de semana el premio de la Academia de Cine a mejor Actor Revelación por su papel en la película «Ciudad sin sueño» de Guillermo Galoe, un sueño que ni él mismo se creía al subir a recibir el premio y que dedicó a Galoe y a su familia: «¡Que vivan los Fernández!», gritó, visiblemente nervioso, entre aplausos y silbidos de júbilo por parte del público.

De origen humilde, Gabarre estaba arreglando una bicicleta en el asentamiento situado a las afueras de Madrid cuando Galoe reparó en él. Fue su naturalidad y desparpajo lo que cautivó al director de cine, quien estaba trabajando con niños y adolescentes de la Cañada en la creación artística de cine a través del uso de los móviles. Así, no es la primera vez que el director trabajaba con Gabarre. Su «ojo» como director ha mantenido una clara vocación con el cine social, como se refleja en su ‘film’ Aunque es de noche, que ganó el Goya 2024 a mejor corto y también estaba protagonizado por Gabarre.

Tanto Gabarre como el resto de los actores de «Ciudad sin sueño» no tenían formación previa en cine, sino que se les animó en todo momento en el rodaje a ser ellos mismos e interpretar su realidad tal y como la vivían. La realidad de la pobreza, la falta de electricidad, la residencia en infraviviendas, el frío. Un limbo administrativo en el que viven día a día alrededor de 8.000 personas distribuidas en 15 kilómetros.

Esa es la sinopsis de «Ciudad sin sueño». Una película que habla de un joven y su familia, que viven la tensión doméstica de irse del lugar donde han vivido siempre e irse a una vivienda social. La tensión entre dejar atrás la dinámica de la Cañada Real, donde las familias se conocen, donde ‘Toni’ ha crecido con su preciado galgo blanco y donde su abuelo es una figura de referencia familiar que no quiere moverse del lugar, y mirar al futuro y aceptar los cambios que les ofrece irse a vivir a un barrio. Una película que habla de la violencia diaria que se vive en un asentamiento ilegal, donde algunas familias van adquiriendo más poder por el tráfico de drogas, pero también habla de la juventud robada pero resiliente. De la amistad de Toni con un chico marroquí que se convierte en su compañero de aventuras. Del respeto de los adolescentes a los mayores y el amor de la familia y de la fidelidad.

Este fin de semana, la Academia no solo ha homenajeado a actores y actrices con un gran recorrido, destacando únicamente lo formativo o el recorrido de personalidades de las que cabe esperar un reconocimiento así, sino que ha abierto las puertas a la realidad de la Cañada Real, gracias al acento artístico de Galoe. Historias que merecen la pena contarse y que, como Palestina (que Alba Flores citó también al recoger su premio), son las realidades en las que el cine, como todo arte, debe reparar para ser arte consciente. ¡Enhorabuena Antonio!

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Author: IR Autor