La trayectoria de Josefa Torres Torres, conocida como «Pepa Torres», ha estado marcada por una constante: convertir la reivindicación en acción. Su reciente elección, mediante votación, como representante de las entidades del Consejo Estatal del Pueblo Gitano en la Red de Mujeres Gitanas del Ministerio de Igualdad supone un nuevo hito en una carrera dedicada a abrir espacios de participación real para las mujeres gitanas en las instituciones.
El nombramiento no es casual. Llega en un momento en el que el movimiento asociativo gitano, especialmente el liderado por mujeres, ha intensificado su demanda de interlocución directa con el Estado. La Red de Mujeres Gitanas, impulsada en diciembre de 2025 por los ministerios de Igualdad y de Derechos Sociales, nace precisamente para responder a esa reivindicación histórica: crear un espacio estable desde el que influir en el diseño de políticas públicas. En ese tablero institucional, la figura de Pepa Torres encaja con naturalidad.
De Almería al ámbito estatal
Torres preside actualmente la Federación Gitana de Andalucía y Almería, la mayor federación gitana de España, que agrupa a una veintena de asociaciones repartidas por la provincia y que trabaja con más de 35.000 personas. Fundada en 2015 en Almería, la entidad surgió con un objetivo claro: dar visibilidad a la comunidad gitana y combatir las desigualdades estructurales que la atraviesan.
Desde entonces, la federación ha tejido una red de intervención social que abarca ámbitos como el empleo, la vivienda o la formación, pero con un énfasis especial en la lucha contra la violencia de género. Bajo el liderazgo de Torres, la organización ha desarrollado uno de los pocos protocolos específicos en España para la atención a mujeres gitanas en contextos de violencia, coordinando servicios sociales y fuerzas de seguridad.
Ese trabajo no solo ha tenido impacto en el territorio, sino que ha consolidado a la federación como un interlocutor reconocido por las administraciones públicas. De hecho, es la única entidad del ámbito gitano que cuenta con el reconocimiento como organización mediadora por parte de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.
Reconocimiento a una trayectoria
El pasado 26 de marzo, en Granada, ese recorrido recibió uno de sus mayores reconocimientos institucionales. En la 29ª edición de los Premios Meridiana (impulsados por la Consejería de Inclusión Social, Juventud, Familias e Igualdad a través del Instituto Andaluz de la Mujer) Pepa Torres fue galardonada por su “impecable trabajo y dedicación a la lucha contra la violencia de género”.
La edición de este año reunió a referentes de prestigio en la defensa de la igualdad y concedió, además, el premio de honor ‘Carmen Olmedo Checa’ a título póstumo a Ana Orantes, símbolo de la visibilización de la violencia machista en España tras su asesinato en 1997. “Ana Orantes será la que nos ilumine y nos aplauda en cada paso que avancemos contra la violencia de género”, declaró emocionada Torres durante el acto, en una intervención que reflejó el peso de la memoria colectiva en su activismo.
Una voz en la nueva arquitectura institucional
La llegada de Torres al Consejo de la Red de Mujeres Gitanas se produce en un contexto de redefinición de las políticas de igualdad desde una perspectiva interseccional. Este nuevo órgano, adscrito al Ministerio de Igualdad y con participación de trece ministerios, aspira a convertirse en un espacio de coordinación, propuesta y seguimiento de políticas públicas dirigidas a las mujeres gitanas.
Entre sus funciones destacan el impulso de medidas contra la discriminación, la mejora del acceso a recursos básicos (como empleo, salud o formación) y el refuerzo de la prevención frente a la violencia de género. También busca visibilizar referentes femeninos dentro de la comunidad gitana y fomentar el diálogo intergeneracional.
La elección de Pepa Torres como representante de las entidades del Consejo Estatal del Pueblo Gitano refuerza la presencia de perfiles con experiencia directa en el territorio y en la intervención social. Su papel será, previsiblemente, el de trasladar al ámbito estatal las demandas y realidades que conoce de primera mano.
Objetivo: la representación real y pública de las mujeres gitanas
El recorrido de Torres ilustra una transición cada vez más frecuente en el ámbito social: la del activismo que logra incidir en las estructuras institucionales sin perder su conexión con la base. Su liderazgo ha contribuido a romper barreras dentro y fuera de la comunidad gitana, cuestionando estereotipos y generando nuevas formas de participación.
Con su incorporación a la Red de Mujeres Gitanas, esa trayectoria entra en una nueva fase. El reto ahora será convertir ese espacio en una herramienta efectiva de transformación, capaz de traducir las demandas históricas en políticas concretas. Para Pepa Torres, sin embargo, el objetivo sigue siendo el mismo que en 2015, cuando impulsó la federación: que las mujeres gitanas no solo sean escuchadas, sino que formen parte activa de las decisiones que afectan a sus vidas.
