El 8 de abril, cuando el calendario señala el Día Internacional del Pueblo Gitano, la memoria colectiva se vuelve celebración. Ese día, el Instituto de Cultura Gitana, fundación del sector público estatal promovida por el Ministerio de Cultura y Deporte, entrega sus premios anuales: un acto que es mucho más que una gala. Es un gesto de reconocimiento a quienes sostienen, reinventan y proyectan la cultura gitana en el mundo contemporáneo. En su XVIII edición, los galardones vuelven a poner rostro y nombre a una constelación de trayectorias que nacen en ámbitos distintos (la literatura, las artes plásticas, la música, el activismo o el diálogo social) pero que comparten una misma raíz: el compromiso con la dignidad, la memoria y la creatividad del pueblo gitano.
Lola Cabrillana en la categoría de «Literatura»
En el territorio de la palabra, Lola Cabrillana ha levantado un puente entre la experiencia cotidiana y la literatura. Nacida en Málaga y durante años maestra en la escuela pública, Cabrillana ha construido una obra narrativa profundamente conectada con la realidad social que la rodea. Su escritura bebe de las aulas, de los barrios populares y de las historias invisibles que habitan en los márgenes. Con una prosa directa y luminosa, Cabrillana ha sabido retratar la vida de quienes rara vez ocupan el centro del relato literario: familias trabajadoras, mujeres fuertes, niños que crecen entre dificultades y sueños.
Su voz se ha convertido en una referencia dentro de la literatura contemporánea que aborda la diversidad cultural y social de España, y su mirada (siempre empática, siempre humana) ha contribuido a ampliar los horizontes de la narrativa gitana en lengua española.
Luis Márquez en la categoría de «Artes Plásticas»
El arte de Luis Márquez dialoga con la memoria y la identidad a través de la materia, el color y la forma. Pintor y creador visual, su obra explora los símbolos de la cultura gitana desde una perspectiva contemporánea que combina tradición y experimentación.
A lo largo de su trayectoria ha construido un universo visual propio en el que conviven referencias a la historia del pueblo gitano, al paisaje emocional de la comunidad y a las tensiones de la modernidad. Sus cuadros, cargados de intensidad cromática y de fuerza expresiva, funcionan como espacios de reflexión sobre pertenencia, memoria y resistencia cultural. Márquez ha llevado su trabajo a galerías y exposiciones donde su obra se convierte en una reivindicación estética de la identidad gitana dentro del panorama artístico actual.
Original Elías en la categoría de «Música y Artes Escénicas»
En la escena musical, Original Elías representa una generación que dialoga con las raíces sin dejar de mirar al futuro. Músico y creador escénico, su propuesta artística mezcla tradición gitana, sonidos urbanos y lenguajes contemporáneos, creando un estilo propio que conecta con públicos diversos.
Su trayectoria ha estado marcada por la búsqueda constante de nuevas formas de expresión, explorando las posibilidades de la música como espacio de encuentro entre culturas. En sus proyectos se percibe una energía vital que reivindica la herencia gitana mientras la proyecta hacia nuevas sensibilidades artísticas. Con su presencia sobre el escenario, Elías demuestra que la tradición no es un museo inmóvil, sino un territorio vivo que se reinventa con cada generación.
Alina Șerban en la categoría de «Jóvenes Talentos»
La actriz y dramaturga Alina Șerban, nacida en Rumanía, representa una de las voces más potentes de la nueva generación artística gitana en Europa. Su biografía está marcada por una historia de superación: creció en condiciones de extrema pobreza antes de acceder a estudios de interpretación que la llevarían a convertirse en una figura destacada del cine y el teatro europeo.
Su trabajo artístico se caracteriza por abordar temas como la discriminación, la identidad y la memoria del pueblo romaní. A través de la interpretación, la escritura y la dirección escénica, Șerban ha construido relatos que cuestionan estereotipos y reivindican la dignidad de su comunidad. Su presencia en festivales internacionales y producciones cinematográficas ha contribuido a dar visibilidad a las narrativas gitanas en el panorama cultural europeo. La actriz, dramaturga y directora romaní Alina Șerban ha desarrollado una destacada carrera en el teatro y el cine europeo, combinando creación artística y activismo cultural.
En el ámbito teatral es conocida por obras como I Declare at My Own Risk, un monólogo autobiográfico sobre su infancia y la discriminación hacia el pueblo romaní, y The Great Shame, una pieza que aborda los siglos de esclavitud romaní en Rumanía. También ha participado en proyectos escénicos internacionales y producciones de Shakespeare. En el cine ha protagonizado películas como Alone at My Wedding (2018) y Gipsy Queen (2019), además de participar en títulos recientes como Housekeeping for Beginners (2023). A lo largo de su trayectoria ha destacado por utilizar el arte como herramienta para visibilizar la historia, la identidad y los derechos del pueblo romaní.
Tito Losada, un galardón en la categoría de «A Toda una Trayectoria»
Hablar de Tito Losada es hablar de una vida dedicada al flamenco y a la música gitana. Percusionista, compositor y productor, Losada ha sido durante décadas una figura clave en la evolución del flamenco contemporáneo.
Nacido en una familia profundamente vinculada al arte, su talento para la percusión (especialmente con el cajón) lo llevó a colaborar con algunos de los nombres más importantes del flamenco y de la música española. A lo largo de su carrera ha contribuido a expandir los límites del género, incorporando influencias y creando puentes entre tradición e innovación. Su trayectoria representa la continuidad de una herencia musical transmitida de generación en generación, y al mismo tiempo la apertura hacia nuevas sonoridades.
Felipe García, premio a la «Concordia»
El premio a la Concordia reconoce la labor de quienes trabajan por el entendimiento y la convivencia entre comunidades. En esta edición, el galardón recae en Felipe García, cuya trayectoria ha estado marcada por el compromiso social y el diálogo intercultural.
Desde distintos espacios (educativos, sociales o institucionales) García ha impulsado iniciativas destinadas a combatir la discriminación y promover el reconocimiento de la cultura gitana dentro de la sociedad española. Su trabajo ha contribuido a tender puentes entre comunidades, fomentando el respeto, la convivencia y la igualdad de oportunidades. Su figura encarna la idea de que la cultura no solo se preserva a través del arte, sino también mediante la construcción cotidiana de una sociedad más justa.
A lo largo de los años, la gala de los Premios del Instituto de Cultura Gitana se ha consolidado como un espacio de homenaje colectivo. En ella se reconoce a quienes, desde el arte, la educación, el activismo o la creación cultural, contribuyen a mantener viva una tradición que forma parte inseparable del patrimonio cultural de España y del mundo. Cada edición recuerda que la cultura gitana no es únicamente memoria: es también presente y futuro, una fuerza creativa que sigue inspirando, transformando y abriendo caminos.
